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Las editoras musicales ayudan a los compositores a proteger los derechos sobre sus obras musicales y a gestionarlos.

Se aseguran de que la obra musical genere ingresos y de que esos ingresos vayan a parar a sus propietarios.

Eso se puede hacer de muchas maneras.

Por ejemplo, negociando acuerdos con sellos discográficos y otros creadores, concediendo licencias de la obra musical para su uso en películas, programas de televisión y anuncios, recaudando regalías de servicios de streaming y emisoras de radio, y promocionando, comercializando y explotando, o rentabilizando las obras musicales de otras formas.

Ahora bien, cuando digo obra musical me refiero a la composición musical y la letra escritas y no a la grabación sonora propiamente dicha.

Pero como usar una grabación sonora también implica usar la obra musical, las editoriales facilitan el acceso a la música en todas sus formas.

Pero las editoriales no solo invierten en las obras musicales.

También invierten en sus compositores.

Quizás ya sepan que los sellos discográficos ofrecen contratos a los artistas intérpretes o ejecutantes y artistas discográficos; pues bien, las editoriales ofrecen contratos de edición a los compositores.

En el marco de esos contratos, las editoriales pueden dar a los compositores anticipos sobre los ingresos futuros de las canciones para que puedan ganarse la vida y así puedan dedicarse solo a componer buena música.

Ayudan así a los compositores a impulsar su carrera, se ocupan de los aspectos comerciales y administrativos de la promoción y el registro de sus obras musicales y actúan como intermediarios entre los compositores y la industria de la música, y el público en general.

Procuran abrir nuevas oportunidades para sus compositores.

Y su prioridad es asegurarse de que los compositores a los que representan sean debidamente remunerados y acreditados por su trabajo creativo.

Pero las editoriales no son lo mismo que los organismos de derechos de interpretación y ejecución, que representan a sus miembros mediante licencias colectivas cuando se utiliza una canción.

Si tiene usted una editorial, esa editorial puede registrar su obra en su nombre en el organismo de derechos de interpretación y ejecución.

Para más información, consulte la página dedicada a los organismos de derechos de interpretación y ejecución y los OGC.

Lo importante es comprender que no se trata de elegir entre una cosa u otra.

Pues ambas son necesarias.

¿Qué es una editora musical?


3 min de lectura


Descubra el papel de las editoras musicales en el ecosistema de la industria de la música.

Las editoras musicales son empresas que representan a compositores y rentabilizan obras musicales.

¿Qué es la edición musical? 

Los editores de música gestionan y protegen los sobre las en nombre de los .

Realizan, entre otras, de las siguientes tareas:

  • Ayudar a los compositores a forjar y consolidar su carrera.

  • las nuevas obras musicales en

  • Presentar, promocionar y comercializar las obras musicales de los compositores

  • Conceder de obras musicales para su uso en películas, programas de televisión y anuncios publicitarios

  • Cobrar , por ejemplo de servicios de streaming

Recuerde que cuando hablamos de obra musical nos referimos a la música escrita y a la letra, no a la Cada una tiene derechos diferentes, administrados por separado.

Es importante conocer los distintos derechos protegidos por la y cómo se aplican a las obras musicales y a las grabaciones sonoras; para más información, consulte Derechos de los creadores de música.

¿En qué consiste la labor de una editora musical? 

Las firman contratos con los compositores que les permiten explotar sus obras musicales y prestarles servicios. A veces, estos contratos también proporcionan apoyo financiero en forma de sobre futuras regalías.

Las editoras musicales contribuyen a desarrollar la carrera de un compositor, encargándose de la , promocionando y protegiendo sus obras musicales, y asegurándose de que sean debidamente y reciban su remuneración.

Las editoras musicales colaboran con muchos interlocutores del ecosistema de la industria de la música, desde los hasta los y los OGC. También trabajan con la industria del espectáculo en general, y gestionan con plataformas de streaming de audio y video, estudios de cine y televisión y cualquiera que desee utilizar las obras musicales de sus compositores.

Las editoras musicales suelen brindar apoyo durante el proceso de creación, entre otras cosas, organizando la colaboración con otros compositores, es decir, las y el trabajo creativo de sus compositores a otros creadores, sellos discográficos y agencias de publicidad. De ello se encargan con frecuencia los representantes del departamento de Artistas y Repertorio de la editora.

Por ejemplo, las editoras musicales pueden presentar una obra musical escrita por uno de sus compositores a un contratado por un sello discográfico. Si el artista decide grabarla, esto beneficiará al compositor, que normalmente percibirá las regalías acordadas y quedará acreditado como autor.

Si el compositor tiene también un , hay partes de esta labor que pueden realizarse conjuntamente y en consulta con la editora.

¿Qué diferencia hay entre las editoras musicales y los OGC?  

Las editoras musicales colaboran a veces estrechamente con los OGC; ambos tienen un papel que desempeñar en la gestión de los derechos y la concesión de licencias, pero no son lo mismo.

Como se ha dicho anteriormente, las editoras musicales, además de gestionar y proteger los derechos, desempeñan un papel activo en el crecimiento y el éxito de la carrera de sus compositores. Si usted cuenta con una editora musical, lo más probable es que sea ella quien se encargue de la mayor parte de esos trámites.

Por otra parte, los OGC administran los derechos y recaudan regalías en nombre de los compositores y las editoras musicales cuando se utilizan sus obras musicales, pero no desempeñan el mismo papel en el desarrollo de la carrera de un compositor que las editoras musicales.

Más información en la página sobre OGC.

¿Qué diferencia hay entre una gran editora (major) y una editora independiente? 

Todas las editoras musicales desempeñan en gran medida la misma función, y la principal diferencia entre una gran editora musical y una independiente radica en su cuota de mercado.

Una gran editora musical (major) suele ser una empresa que posee y controla una parte significativa del mercado mundial de la edición musical.

Las editoras musicales independientes suelen ser empresas con una cuota de mercado global de alrededor del 5% o menos.

Puede ampliar la información sobre las editoras musicales en los sitios web del Music Publishers International Forum (IMPF) y la International Confederation of Music Publishers (ICMP)

Fotografía: Tiffany Orvet, Daniel Sundström, Eric Ivar Persson, David Wells, Tobias Leo Nordquist, Ponny Höijer, William Engström, Parapix