Nietzsche decía que la vida sin música sería un error.
La música es importante y creo que debemos proteger a los artistas.
Permítanme que me presente.
Me llamo Anggun.
Soy indonesia y francesa.
Cantante y compositora.
Actriz, madre y esposa.
Empecé mi carrera en Indonesia, donde más que nada era una estrella infantil.
Grabé mi primer álbum a los 9 años y ahí fue cuando empecé a escribir canciones, porque me di cuenta de que no había muchas canciones para niñas de mi edad y yo tenía muchas ganas de crecer lo más rápido posible porque quería hablar de historias de amor, de las cosas bonitas de la vida, pero no podía porque sólo tenía 9 años.
Entonces, cuando tenía 12 años, me contrató uno de los productores más destacados de Indonesia.
Y así, después de ese álbum hice 5 ó 6 álbumes más.
Era muy prolífica.
Pero había algo que no era del todo correcto en cuanto a los derechos de los cantantes, compositores o músicos.
Nunca he visto un céntimo de todas las canciones que he escrito en mis años de juventud.
A nadie le importaban realmente nuestros derechos.
Y tampoco sabíamos mucho al respecto, para ser sinceros.
De hecho, mi padre también es otro de esos ejemplos, pues era escritor de libros.
Fue igual en su caso.
Vivió toda su vida sin poseer nada.
Por lo tanto, algo tenía que cambiar.
Por eso, me planteé tener mi propio sello discográfico.
Quería autoproducirme.
Produje a otros artistas y pensé que podría cambiar las cosas, pero si publicas un disco, ten la seguridad de que a los dos días lo encontrarás en algún sitio, ya sabes, a la venta en la calle a base de copias y no hay nada que se pueda hacer.
Ese fue uno de los motivos para irme al extranjero y ampliar mi carrera, no solo porque siempre he soñado con tener una carrera internacional, sino también porque sabía que como cantante, como artista, podía ganarme la vida adecuadamente con lo que hago, y a los 21 años salí de mi país para ir a Europa.
Cuando escribimos una canción y ponemos el alma y el corazón en escribir algo hermoso y que significa mucho para nosotros esperando que suscite la misma emoción en otras personas, rara vez pensamos en la parte administrativa.
Vivo en Francia y soy miembro de La SACEM.
Así que sé que cada vez que escribo una canción, tengo que registrarla.
Se trata de algo fundamental.
Es decir, que nuestra canción o nuestro arte sean reconocidos y protegidos.
Eso es lo principal.
Y luego hay que conseguir que la canción funcione de alguna manera.
Un día recibí una llamada de mi discográfica diciendo que iban a incluir una de mis canciones, "Savior", en una película, "Transporter", con Jason Statham, por supuesto.
Me dije, vaya, esto va a ser algo grande.
Tuvimos que negociar sobre las condiciones y los porcentajes, es decir, todo es cuestión de negociación.
Pero al final, las cifras que obtuvimos con las ventas de ese disco fueron realmente impresionantes.
Es decir, fuimos doble disco de platino en Francia, disco de oro en Italia, en muchos países de Europa y unas siete veces disco de platino en Indonesia.
Eso también es gracias a un equipo, al trabajo en equipo de las personas, al servicio de una canción.
Es muy importante que, sobre todo los recién llegados, cuenten con el asesoramiento jurídico de personas que sepan de este tema.
En países como Indonesia, sé que están haciendo todo lo posible para que cambien las cosas, para comunicar y educar a la gente, pero el sistema ya existe, ya está en funcionamiento.
Aún no es perfecto, pero lo están haciendo correctamente.
Por eso es importante.
Y pienso que debemos proteger a los artistas.
Porque, repito, la vida sin música sería un error.