Me llamo Célia Oneto Bensaïd.
Soy una pianista francesa.
Doy conciertos en giras en Francia y en el extranjero desde hace unos diez años con un repertorio muy variado.
La profesión de pianista me permite ser como una navaja suiza que se adapta a contextos muy diferentes.
Actúo de solista en recitales o conciertos con orquesta en el escenario, pero también participo en grabaciones.
Hago música de cámara y grabaciones para bandas sonoras.
Transcribo partituras de orquesta a piano y desde hace años dedico bastante tiempo a la investigación, en particular, sobre el redescubrimiento del "matrimonio" musical, es decir, el repertorio de las compositoras.
Una compositora que descubrí en la Cité des Compositrices, colectivo dedicado al redescubrimiento del patrimonio musical de las mujeres, es Jeanne Leleu, compositora francesa del siglo XX que fue la tercera mujer en ganar el Gran Premio de Roma, una especie de Juegos Olímpicos de la composición.
Jeanne Leleu es un nombre completamente desconocido.
Pues resulta que Jeanne Leleu falleció hace poco menos de 50 años.
Cuando me di cuenta de que alguien que vivió tan recientemente ya había desaparecido me impactó lo poco que perduran en la memoria las compositoras, y de ahí la importancia de cuestionar ese olvido, porque no hay razones para que sea así.
Descubrir las partituras de Jeanne Leleu y todo lo que las rodea supuso una gran aventura y sirvió para dar nueva vida a su obra.
Cuando las compositoras han legado sus colecciones a bibliotecas, como la BNF de París o la BNU de Estrasburgo, todo es más fácil para quienes se interesan por su música o su vida, porque evidentemente ambos aspectos tienen interés e importancia histórica.
Otras compositoras no lo han hecho, y en estos casos está claro que el proceso es mucho más complicado.
En cuanto al contenido accesible en las bibliotecas, debe tenerse en cuenta que, por ejemplo, en la BNF, desde que se recibe una colección hasta que está disponible, pueden pasar varios decenios mientras se cataloga, se carga en Internet y se escanea.
Para empezar, se debe ser consciente de esto.
Una vez superado ese proceso, si no se conoce la existencia de, por ejemplo, Marie Jaëll, no se podrá buscar ese nombre en el sitio web de una biblioteca.
Por eso, cuando se busca una partitura sin saber bien lo que se espera encontrar, es mejor filtrar la búsqueda por tipo de conjunto musical como "cuarteto de piano" (violín, viola, chelo, piano).
En primer lugar se encontrarán partituras ampliamente conocidas, ya catalogadas, como los cuartetos de Schumann o de Brahms.
Además, en la lista aparecerán nombres desconocidos.
En ese momento, se debe hacer clic y profundizar.
Basarse en el conjunto de instrumentos permite hacer descubrimientos en el contexto de la investigación en bibliotecas.
A veces, junto a las partituras hay cartas, que permiten reconstruir el círculo social de la persona, sus amistades o familia.
Dan pistas biográficas que tienen un valor incalculable, y es estupendo tener algo más que la música para hacer esa reconstrucción.
Cuando se le dice a alguien que su abuela o bisabuela fue una compositora de talento o incluso brillante, casi todo el mundo desconoce que la persona tuviera esas aptitudes, porque a menudo las compositoras mantenían en secreto su talento.
Incluso aunque no ocultaran sus dotes y obtuvieran reconocimiento en vida, la historia de la música las ha olvidado por completo, lo cual es extremadamente chocante.
A menudo, hablamos con personas que no forman parte de la industria musical y que ni siquiera suelen ir a conciertos, y que empiezan a descubrir ese mundo.
Con frecuencia se sorprenden y están orgullosas y a veces esto les lleva a participar y a interesarse en el tema.
En realidad también es una experiencia muy humana.
Por eso esta labor sirve de inspiración, porque tiene mucho de arqueología y cuenta de manera diferente la historia de las familias y también de la propia música.
Aconsejo a quien tenga interés en redescubrir repertorio olvidado, especialmente del pasado, que acuda a las bibliotecas y mantenga intacta su curiosidad, a pesar de los obstáculos que se le presenten en el camino.
Y que de verdad descifre las obras.
No debe conformarse con pensar que ha hallado una obra perdida y que con eso es suficiente.
Se debe llevar a cabo un filtrado con criterios muy exigentes, especialmente respecto de las compositoras, porque no se debe ceder a la moda de redescubrir compositoras sin mayor reflexión.
Se deben redescubrir cuando han compuesto obras apasionantes que aportan algo desde perspectivas como la expresión musical.
En conclusión, se debe mantener la exigencia y el entusiasmo.